El cura que predica en Instagram

Tiene ya más seguidores en Instagram que fieles en muchas de sus misas. El sacerdote zamorano Florentino Pérez (37 años) dio el salto a las redes sociales y cada semana emite en directo una cena con invitados desde su casa parroquial. Una singular versión del programa "Mi casa es la tuya" en la que este párroco (él es quien elabora el menú y lleva los platos a la mesa) conversa sobre temas de actualidad o asuntos locales con aquellos comensales, algunos conocidos y otros anónimos, que aceptan la invitación.

Florentino nació en Moreruela de los Infanzones, un pequeño pueblo de Zamora; vive en Sayago y tiene a su cargo dieciocho parroquias. Trabajo no le falta. Su aventura en Instagram la inició hace un mes. ¿Qué le animó a dar ese paso? El sacerdote cuenta que antes de ser cura de pueblo se dedicó muchos años a la docencia. Vivía en un seminario y tenía poco contacto con los feligreses. 

Cuando fue destinado a Sayago ese mundo rural que ya conocía (se crió en un pueblo) adquirió una nueva dimensión. Le sorprendió, confiesa, “cómo me veían el resto de vecinos por el simple hecho de ser cura”. Y una de las cosas que más le chocaron es que muchos de sus feligreses “se sorprendieron cuando se toparon conmigo en un supermercado comprando comida. ¿Pero tú cocinas?”, me preguntaban. “Claro que cocino y friego y pongo la mesa y también limpio...”, responde Florentino.

Este cura se dio cuenta de que la imagen que parte de esta sociedad (especialmente la gente mayor) tiene del sacerdote está anclada en el pasado. Aún se oye en muchas conversaciones aquella frase de “comer como un cura” para referirse a personas que sólo anhelan, sin pisar la cocina, darse un festín en la mesa

Nada de eso tiene que ver con la vida de sacerdote de Florentino. Este párroco ama la gastronomía, busca tiempo para estar en la cocina y prepara él los platos que después sirve con una cuidada presentación.

Es una singular versión de "Mi casa es la tuya", donde este párroco de Zamora rompe con muchos estereotipos

Esa debilidad culinaria y la creencia de que ya es hora de romper estereotipos enquistados en el mundo eclesiástico –en este caso demostrar que los párrocos se hacen la comida y limpian lo que ensucian– fue lo que animó a Florentino a abrir una cuenta de Instagram

El nombre @ancalcura (expresión castellana para referirse a la casa del sacerdote) no puede ser más acertado. Así como el texto elegido para la presentación de esa cuenta: ¿Tú comerías con un cura? ¿De qué hablarías?

Dicho y hecho. Cada jueves Florentino prepara un menú en su casa parroquial en el que predominan los productos locales e invita a una o varias personas a sentarse en su mesa

Enciende su móvil y dos focos que le regaló un feligrés y se inicia una conversación, mientras se come, entre esos comensales. Todo se emite en directo durante media hora.

Este cura afirma que con esta iniciativa quiso abrir también su casa a cualquier persona que quiera entrar en ella. “Las puertas de la vivienda de un sacerdote nunca tienen que estar cerradas”, afirma. Y lo de las cenas, añade, “es para aprovechar la dimensión social que siempre tiene un buen ágape”. 

En este caso se intercambiaron los papeles: no son los feligreses los que invitan a comer al cura; es el sacerdote el que sienta en su mesa a los fieles.

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